Elba miraba por la ventana de su habitación. Particularmente le gustaba esa ventana porque el alféizar era muy grueso y le permitía poner cojines, mantas y acurrucarse para leer uno de sus libros favoritos. Elba era una chica solitaria, desde que sus padres y su hermana murieron en un accidente de coche se había vuelto una persona reservada, nada que ver con la Elba de antes. Aquella tarde de septiembre, hacían diez años de la muerte de sus padres. Ella sabía que se tenía que vestir, ponerse de negro y volver al cementerio a darles flores. Pero no le apetecía. Porque ya se había quedado sin lágrimas, ya no podía llorar más por sus padres y estaba cansada de estar siempre triste y llorosa. Le pidió a su tía que no la obligara a ir al cementerio y sin discutir más se sentó en su rincón favorito a leer."Dentro de dos días va a empezar el cole, mierda, tengo que prepararlo todo" pensó Elba antes de acostarse. Era su primer día en el instituto de Bayside, el pueblo donde se había mudado con su tía unos días después de que muriera su abuela, que había estado a su cargo durante diez años.Así que tenía que hacer vida nueva, amigos nuevos, y en fin, vida nueva. La verdad es que Elba nunca había tenido muchas amigos, porque muchos influenciados por las malas lenguas decían que ella atraía a la muerte. Por eso ella vivía como un apósito del mundo.Al día siguiente....
-Hola chicos, bienvenidos de nuevo al curso escolar, voy a presentaros a una nueva alumna.
-Esto... Hola, me llamo Elba. Elba significa "la que viene de las montañas", por eso sé que no pinto mucho aquí. Antes vivía en New York, y era feliz, y ahora pruebo sitio aquí. Vivo con mi tía en la casa del acantilado.
-Bien, muchas gracias, Elba, puedes sentarte al lado de Erik.
Erik era un chico guapo, alto, de complexión atlética, de ojos color mar y pelo color trigo. A juzgar por su sudadera, pertenecía al equipo de waterpolo. Él sonrió con esa sonrisa que solo ponen los chicos que saben que son guapos e irresistibles, y Elba puso los ojos en blanco. La profesora continuó hablando:
-Bueno, para iniciar el nuevo curso, este año saldréis a las tres del mediodía. El comedor, como siempre, estará a vuestra disposición. La directora os quería decir unas palabras pero como hoy no podía estar aquí conectaremos en videoconferencia dentro un cuarto de hora. Quedaros aquí que voy a buscar el horario.
La profesora cruzó la puerta y todos se pusieron a hablar entre ellos. Elba estaba callada en su sitio, con la cabeza apoyada en las manos mirándolo todo. Entonces se acercaron a ella tres chicas que parecía que se habían bañado en maquillaje, las uñas eran de color rosa fosforito, al igual que sus ropas, y hacía daño a la vista tanto rosa. Tenían una extraña manera de hablar, como si llevaran un chicle del tamaño de una pelota de golf en la boca y con dificultad entendías las últimas palabras de cada frase suya.
He encontrado tu blog buscando información sobre la leyenda ojos verdes de Becquer. Y la verdad es que me ha gustado mucho tu historia. Espero que escribas mas pronto.
ResponderSuprimirP.D: en este trozo de la historia hay una frase que no me a gustado. Es esta: Así que tenía que hacer vida nueva, amigos nuevos, y en fin, vida nueva. No me parece bien que pongas vida nueva al principio al igual que al final.